Madre, busqué flores para tí.
Recorrí, valles y praderas
de los rios, las riberas
y no me parecía suficiente,
para a tus regias plantas
el poder ofrecerte.
De las playas las arenas,
de los montes florecillas,
de los ríos, juncos y flores
de la vida, toditas mis penas
y de mi corazón, mis amores.
¿Que te doy Madre mia
que a estas alturas
Tú, Señora, ya no tengas?
Una pequeña entrada en
un humilde blog,
que tu santo nombre lleva.
Es lo único que se me ocurre
en esta tarde veraniega,
carente de rima
pero llenita de compás
para que "la malena"
con todo su arte
a Tí te la pueda cantar,
y "la Toñi",con su gracia
al Divino Pastorcito
se la pueda bailar...





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